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Cuánto cuesta hacer una página web para tu negocio

El precio de una web depende de lo que tiene que hacer y de quién la monta. Te explico de qué depende, qué es caro de verdad y cómo pedir presupuesto sin sustos.

Cuando alguien pregunta cuánto cuesta hacer una página web, en realidad pregunta dos cosas: si puede permitírsela y si le van a cobrar de más. La primera se responde con presupuestos. La segunda, que es la que de verdad importa, se responde entendiendo de qué depende el precio.

Es habitual encontrar webs modestas que dan mejor servicio que otras que costaron varias veces más, y webs caras que nadie visita. El precio no es el problema. El problema es no saber qué se está comprando.

El precio depende de lo que la web tiene que hacer

Una web que solo tiene que dar un teléfono y una dirección no es el mismo producto que una tienda que vende por internet. A las dos se les llama "página web" y no tienen nada que ver. Antes de pedir presupuesto, define qué tiene que hacer la tuya:

Tipo de web Para qué sirve Cuándo encaja
La que montas tú con una plantilla Presencia: datos, fotos, formulario Tienes tiempo y el negocio no depende de ella
Plantilla montada por un profesional Presencia sólida, algo de posicionamiento Negocio pequeño, página informativa
La hecha a medida para captar clientes Reservas, presupuestos, posicionamiento La web tiene que traer trabajo
Tienda online Vender por internet El comercio es el negocio
Desarrollo a medida Funciones exclusivas No existe plantilla para lo que necesitas

WordPress es el programa con el que se monta la mayoría de las webs del mundo; es gratis y vive instalado en tu hosting, que es el servidor donde se guarda tu web. Una plantilla (o tema) es un diseño ya hecho que se coloca encima y se adapta a tu negocio.

La diferencia entre una web de plantilla y una hecha a medida suele estar en cuánto se adapta a tu caso, en si el texto es original, en cómo está montada, la velocidad y en si alguien se hace responsable cuando algo se rompe. El precio de mantenimiento es otra historia, de la que ya hablé en cuánto cuesta mantener una página web.

La ruta de hacerla tú mismo

Con paciencia, una web de plantilla la montas tú en un fin de semana largo. Herramientas como Wix o Squarespace lo ponen fácil; con WordPress y una plantilla gratuita también se puede. El coste de partida es el del hosting y el dominio, un gasto recurrente y previsible del que ya hablé en el artículo anterior.

El problema no es montarla. El problema es lo que pasa después: quién la actualiza, quién vigila que no entren sin autorización, quién hace las copias de seguridad y quién consigue que cargue rápido. Una web hecha por ti puede funcionar años si tu negocio no depende de ella. El día que depende, empiezas a notar esos problemas, y por qué tu web va lenta se convierte en tu lectura habitual.

El precio barato esconde horas

La cuenta que casi nadie hace es la del tiempo. Montar una web con plantilla y hacerla mínimamente decente te lleva entre 10 y 30 horas la primera vez. Si tu hora de trabajo vale lo que vale para un autónomo, esa cuenta sale sola: el tiempo que le dedicas a la web es tiempo que no dedicas a tu negocio.

No lo digo para que contrates a nadie. Lo digo porque la decisión de "la hago yo" tiene que incluir esa cuenta. Si tu negocio es la instalación de aires acondicionados, tu tiempo montando una web es tiempo que no estás instalando equipos. A veces sale a cuenta pagar y a veces no.

Las dos trampas del mercado

En cada extremo hay una trampa. Por abajo, las ofertas de "web desde 99 EUR" o "web en 24 horas": una plantilla rellena con tus datos, alojada donde a ellos les conviene, sin texto propio, sin optimización en velocidad y sin que tú te quedes con el control de nada. Al año siguiente no sabes ni quién te la hizo, y suele ser la web que no aparece en Google ni recibe visitas.

Por arriba, el rediseño innecesario: el profesional que te dice que tu web está "obsoleta" y te presupuesta una reforma entera cuando lo que necesitas es un arreglo de velocidad o de seguridad que cuesta una fracción. Pasa más de lo que parece, sobre todo con negocios que ya tienen una web que funciona.

Qué deberías pagar tú

La respuesta a cuánto cuesta hacer una página web depende de una sola pregunta: qué tiene que conseguir la tuya. Si solo tiene que dar credibilidad y un teléfono, una web de plantilla montada por un profesional te sobra. Si tiene que captar clientes por internet, recibir reservas o vender, entra en juego otra liga, y es ahí donde se nota la diferencia entre una web que se ve y una web que trabaja.

Cuando necesitas una tienda, una plataforma con cuentas de usuario o una web conectada a tu programa de gestión, entras en otro nivel de precio y de complejidad. Ahí conviene que quien lo haga demuestre que ya ha hecho algo parecido antes y que te enseñe resultados, no solo portfolio de diseño.

Haz la lista antes de pedir presupuesto

Compruébalo tú mismo: escribe en un papel las cinco cosas que un visitante debe poder hacer en tu web en menos de treinta segundos. Llamar, pedir cita, ver el catálogo, conocer el precio, leer tu historia, comprar... Cinco acciones, escritas.

Con esa lista delante, pide presupuesto a tres profesionales y pídeles a los tres el mismo desglose: diseño, montaje, textos, formación para usarla y qué incluye después. Quien te responda con claridad sobre tus cinco acciones te va a cobrar lo que toca. Quien te hable de "presencia digital" sin concretar, probablemente te cobre de más.

Una comprobación extra, gratis y en dos minutos: si ya tienes web y sospechas que va lenta, pégala en PageSpeed Insights y mira la puntuación. No te dice cuánto costaría hacerla, pero sí si lo que pagaste está bien invertido.

El precio justo se paga solo

Una web que te trae dos clientes al mes se ha pagado sola en un trimestre. Una que nadie visita te cuesta lo que pagaste por ella y todos los clientes que no llegaron. El precio de verdad de una web no es lo que pagas el día que la haces sino lo que te cuesta no tener una que funcione.

Cuando alguien te diga cuánto cuesta hacer una página web, pregúntale qué incluye y qué tiene que conseguir para tu negocio. La web que trabaja se paga sola. La que solo existe, sale cara por todo lo que no trae.

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